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Llevo horas aquí, y esto no parece acabarse.
Camino, abro puertas, entro a salas, recorro los pasillos, subo y bajo escaleras. No hay nada más en eso, todo se repite.
Vuelvo a caminar, a recorrer pasillos y más pasillos estériles en este sanatorio infantil. Giro en esquinas, continúo caminando, más habitaciones y no hay una salida.
Todo es igual.
Mismos pasillos de hospital, salas y más salas.
Esto es totalmente monótono, decoraciones y avisos adornan estas paredes y los pasillos: caricaturas infantiles y agradables; avisos de seguridad y prevención.
Y esto no es diferente a las habitaciones que he visto una y otra vez.
Salas y más salas, todas con objetos y artículos de hospital. Hay peluches, juguetes y ropas de niños pequeños, todo se ven tan limpio. Todo se ve moderno y en buen estado.
Eso es imposible, este hospital lleva abandonado más de veinte años, ¿no?
Pero, todo funciona. Nada parece dañado o viejo, todo está limpio y funciona a la perfección, casi todo… Televisores de las salas médicas solo muestran estática, las computadoras de las recepciones no tienen acceso a internet. No hay libertad hacia el exterior.
Y cuando creo encontrar una puerta, solo es otro pasillo. A veces creo que estoy dando vueltas en círculos.
Podré estar perdido solo varias horas, pero ya siento que llevo semanas aquí.
No. Seguro llevó días aquí, me canso, duermo, despierto y me alimento, pero… no siento pasar el día, pero cuento el tiempo y pasan horas, pero siempre lo olvido y pierdo la noción del tiempo.
Salir de aquí ya parece una ilusión.
Las ventanas parecen mi mejor solución para escapar, pero no se abren, y me ha sido imposible romperlas. Y cuando miro por ellas, solo veo blanco, una luz blanca que es el exterior, vacío total, nada, solo es una pizarra en blanco.
Si tan solo hubiera alguien que me guiara a la salida, pero no hay nadie, todo está vacío.
Es gracioso, este lugar funciona a la perfección y no hay ni una sola alma en sus a los rededores.
Pero, tanta ropa tirada en las habitaciones: desde la ropa de enfermeros y doctores, hasta la de padres y niños, todo en el suelo como si se hubieran esfumado. En pocas habitaciones veo la ropa doblada sobre las camas, recién planchada y sin arrugas, suave y calentita, con un delicioso aroma fresco… eso me da miedo y me pone la piel de gallina, esa ropa no estaba así antes.
Seguro hay alguien más aquí.
Quizás sea quien reabastece la comida en las alacenas. Siempre fresca, y totalmente nuevo. No hay cambio alguno, por más que la miro no la veo descomponerse, tampoco atraen insectos… es más, no he visto ni un solo insecto.
Eso ha de ser lo más aterrador en este lugar. Quien sea esa persona, si es que aún puedo llamarlo así, me está vigilando.
Ja, me sorprende que algo sea más tétrico que esas risas constantes.
Las escucho una y otra, y otra, y otra, y otra, y otra, y otra vez… están en repetición.
Son solo niños riendo y ya, pero no hay aquí.
No sé de donde vienen, pero las escuchó por todas partes, y cuando las busco se callan por un instante.
Pero, por favor, podré haberme acostumbrado a esas risas, pero son molestas. Que alguien las haga callar, quiero dejar de orlas…
Maldita sea, me van a volver loco…
Si tan solo encontrara a uno de esos, yo… no sé lo que haría. Solo quiero que se callen, necesario que se callen… Deseo acabar con ellas.
Siento que pierdo la razón, pero todo es culpa de esos niños que ríen. Cuando atrape a uno… pasaré mis dedos al rededor de su pequeño cuello y… apretaré, apretaré tanto hasta que esa repugnante risa sea ahogada por los quejidos de su cuerpo perdieron su existir.
Necesito callarlos, debo hacerlo. Ya no lo aguanto.
Pensar y pensar, divagar entre mis memorias e ideas, es un alivio. Perderme en mis recuerdos, disociar en mi interior, me aleja de este centro médico y me hacen descansar. Se siente bien, me siento feliz, me siento seguro.
Pero mi burbuja se rompe, y las risas y carcajadas suenan de nuevo. Aun así… ellos se ríen, ¿no?
Se ríen de mí.
Soy divertido para ellos, soy su chiste.
Se burlan de mí, se burlan de que estoy atrapado en este recinto esterilizado e inmaculado. Soy gracioso, debería reírme con ellos, ¿No?
Sí, así debe ser. Debe ser la salida. Mis recuerdos desaparecen y memorias pasadas, de la infancia, se hacen más vividas. Me siento como un niño, soy un niño.
Esto es divertido, ya no siento mi cuerpo. Todo el mundo es demasiado para mí.
Mami…
¿Dónde estás, mami? Estoy perdido…
Te extraño, mamá… ♡

