[7] EL RAPTO

Autor: Lluzyferr NaleanyLluzyferr Naleany
Novela: Registro Dalton
Canon: N/A

Puntuación: +1+x

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Estrellas adornaban el cielo nocturno en una oscuridad abismal.
Gradualmente, resplandores antinaturales se distinguían de algún lugar lejos, sobre el bosque, más allá de la carretera.
Era obvio que, entre el resplandor verdecino, los gritos constantes y movimientos extraños en el cielo, quien miraba desde la ventana de su habitación, estaba tan asustado como su mascota.

En cada momento que un grito se hacía escuchar, al chico se le erizaba la piel, pensando en lo peor para aquellos desdichados.
Pero lo peor fue sentir esa vibración en cada superficie, ver la gran luz sobre su hogar, y presenciar como, de alguna forma, desapareció.

Lastimosamente, no fue el único en aquella noche.
Y su madre lo supo cuando fue a pedir ayuda por su hijo, y el oficial acotó “Oh, ya va el quinto estos días…”
31 desaparecidos.
¿Dónde están?


31 desaparecidos durante las 2 semanas, durante ese tiempo, Sarah estaba sospechando y especulando sobre los sucesos y el culpable sin tener una respuesta “humana” para el caso.
Sin rastros materiales, sin muestras de resistencia, no había nada en cada una de las escenas donde se vio por última vez a esas personas. Eso sin contar las circunstancias aleatorias en las que desaparecieron.
La albina se mantenía en su pupitre repasando sus hojas garabateadas con datos sueltos, ilustraciones sobre escenarios y mensajes de los noticieros que cubrían las noticias sobre el caso.
Jessica, que parloteaba como siempre sobre maquillaje, chicos, romances, infidelidades y demás elementos que, a ojos de la albina, eran mundanas e intrascendentes.
Pero hoy, estaba apagada.
Cuando Kevin, quien decidió sentarse detrás suyo, preguntó sobre su estado, Jessica mostró un rostro muerto y frío.
██Perdí a mi tía ayer. No sé cómo ni cuándo, de repente, desapareció a la noche. Pasaron solo 5 horas y cada momento se vuelve peor.
Sarah permanecía estoica, su rostro gélido mostraba solo interés en la situación. Un testigo quizá útil.
Aprovechando la situación, preguntó:
██Por casualidad ¿Estabas despierta en ese momento? —Preguntó la albina.
██Si. Estaba hablando con el equipo de porristas. Mi tía estaba en la sala de estar y, después… Después sólo desapareció cuando vi un destello afuera. Quizá algo de la luz explotó.
Sarah pensó y analizó sus palabras mientras, como es de costumbre, anota todo en su libreta.
██Entiendo… Bueno, creo que ya que mencionaste un “destello” afuera me dice algo interesante sobre quien o quienes pudieron ser los culpables. —Afirma Sarah con un énfasis notable en el “quienes” mirando a Jessica, quien hojeaba su carpeta escolar.
No hubo una respuesta en palabras, pero la mirada de la rubia morena demostraba cierta melancolía pero también molestia.
Más que nada sobre cómo la albina tomó su pérdida.
Decidió no cruzar miradas con ella, y eso a Sarah no le importó.

El tiempo pasó rápido para ella, en unos cuantos renglones escribió una considerable cantidad de texto. Mientras el timbre sonaba con bravura, Sarah observó a su alrededor, pensando y seleccionando a quienes interrogar.
Con los objetivos definidos, la albina se dirigió a Kevin.
██Kevin, dime ¿Viste alguna cosa rara o alguien desapareció cerca tuyo como a Jessica? —Preguntó Sarah rápidamente.
Pero Kevin se rió. Ya sabía a qué iba ella.
██¿Ahora piensas que los marcianos se llevaron a la gente? Uuuhhh que miedo. —Se burlaba este imitando su postura y rostro.
Sarah tenía el mismo rostro pero de enojo genuino.
Tachó el nombre y se retiró del salón. No sin antes acercarse al profesor de turno, metiéndose en su camino.
██Profesor Rogers ¿Vio o experimentó algún evento de abducción o avistamiento de luces y objetos raros en el cielo?
El hombre, de clara calvicie, gruesos lentes y varias arrugas, rió un poco ante la pregunta.
██No, no Sarah. No me pasó eso estos días ni hace años ¿Esto es por las desapariciones? Porque leí algunas teorías que decían que eran extraterrestres. Pero no, no creo.
██Puede ser. Para mi no son humanos. Sería fácil o habrían pistas. Pero nada. Quizás sean los mismos que desaparecieron a mi madre hace años… Igualmente, gracias por contestar con el mínimo respeto. —Responde desanimada. Rogers sonríe y sigue escribiendo una planilla.

En los pasillos, continuó escribiendo e interrogando a cada persona que encontraba.
Las respuestas eran variadas. Bueno, no tanto, teniendo en un 75% respuestas que se resumían en “Ni idea” y/o “No sé. Pero estoy preocupado” junto al reto que afirmaba insultos y burlas hacia la albina que preguntaba cada pobre diablo que se cruzaba por su camino.

Aquellos interrogados incluían incluso a personal de la escuela tal como conserjes y docentes.
Aunque, indagó por cuales preguntar en esas áreas.
La gélida albina aún continuaba su búsqueda de testimonios.
Los pocos que respondieron cooperativamente compartían la característica frase “Había una fuerte luz afuera y/o cerca.” También se describió un sonido estridente en cada rapto junto a un grito, específicamente del secuestrado.
Pocos quedaban para interrogar, y entre esos pocos. Individuos enemigos de la albina estaban incluidos.

Miró de reojo la cara amarronada de Penélope, que pasó a su lado junto a su grupo de amigas, una de ellas dándole un empujón con el hombro.
Sarah volteó molesta, pero era mejor no causar otro escándalo, y encima salir perdiendo nuevamente.
Caminando unos pocos metros más, vio a Juniper con sus libros caídos junto a sus lentes.
La albina, tan fría como inexpresiva, levantó una ceja y observó sus alrededores.
██¿Qué te pasó? ¿Manos de manteca? —Pregunta la albina hacia la joven que terminó de levantar sus pertenencias.
██Unas chicas me molestaron y tiraron mis cosas. ¡Una malvada me arrancó una hoja de mi diario paranormal! Y ese era justo de Mothman… —Explicó Juniper con una apenada voz.
██Dejame adivinar… Una de ellas es negra y tiene dos bolas de pelo en su cabeza ¿no?
██Eh… si, si creo que sí. —Contestó pensativa. —¿Por qué?
Sarah se mantuvo estoica, pero sentía su enojo con solo imaginarla.
Juniper, observando su situación, consultó con curiosidad.
██Y… ¿Qué estás haciendo? —Se acercó ella a la albina.
La albina comenzó a caminar, mirando luego a Juniper al doblar por un pasillo.
██Estoy investigando sobre las desapariciones de estas semanas. Evidentemente y seguro son…
██¡Extraterrestres! —Contestó Wayward rápidamente.
██Si. Justamente eso. Pero ¿Para qué quieren decenas de humanos? Para eso tienen a las vacas o algo así. Además atacan de noche. Generan una extraña luz, quizás de sus naves, y los succionan o algo. —Teorizó la albina con los brazos cruzados. Juniper, quien la escuchaba atentamente, decidió compartir su visión.
██¿Y si buscan muestras de diferentes identidades para crear copias y reemplazarnos? Quizás son granjeros que secuestran humanos y los usan para dios sepa qué. Quizás hasta víctimas de hace años.

Esa última frase paralizó a Sarah, lentamente miró a la joven de cabellos enrolados.
██Quizás… Y de ser así ¡Finalmente sabré qué pasó con Melissa! —Analizó con cierto entusiasmo.
██¡Genial! ¿Y quién es Melissa? —Preguntó intrigada.
██Mi madre. Desaparecida hace años, cuando era un pequeño moco blanco a comparación de ahora. La llevo buscando hace mucho tiempo y sospecho que alguna de estas cosas y fenómenos son culpables de su destino.
██Uuhh, lo siento mucho. En serio, debe ser difícil eso… Lo lamento.
No hubo respuesta de la albina.
Pasaron unos largos minutos silenciosos. Minutos donde Juniper ocasionalmente miraba a Sarah, quien jugaba con sus uñas y escribía cosas en una pequeña libreta. Desviaba la mirada cada vez que se daba cuenta el segundo anterior a cuando la albina le devolvía la mirada.
Wayward tosió y se aclaró la garganta.
Sin hacer mucho contacto visual, le hablo a la pensativa chica de color nieve.
██Ayer. Ayer vi unas luces un poco raras a la noche cuando intenté dormir. Si… Además, hace días escucho ruidos raros cuando estoy sola ¿Tú también?
Sarah pensó, mirando a una de las ventanas que daba al cielo despejado. Con un escalofrío y el inconsciente movimiento de su cuerpo al temblar por el frío repentino, miró a Juniper y se llevó la mano a la barbilla.
██Siempre estoy sola. Mi padre nunca está en casa. Y, si. Escucho algunos ruidos. Pero usualmente no me dispongo a revisar su origen. Debo instalar cámaras de seguridad en casa.

El silencio volvió mientras caminaban. La albina seguía anotando y Juniper jugando con sus manos. Hasta que sonó el timbre de clases.
██Hoy iremos a tu casa a investigar. Puede que haya pistas de estas criaturas ¿Entendido? —Dijo Sarah en un tono que no parecía posible de negación.
██Está bien… Supongo.

La clase fue aburrida como era costumbre, Sarah mantenía su interés en el caso, ignorando su alrededor, pensando en aquellas inteligencias distantes que desaparecieron habitantes de su pueblo y si ella sería la siguiente por cada segundo que pasaba.
Pensó en las desapariciones nuevamente.
El bosque era grande y profundo en cierto punto, se remarcó.
Cualquiera puede perderse y ser capturado, seguía pensando, mirando al techo.
Cualquiera puede perderse y no volver. Nunca más. Abandonándolo todo sin opciones de despedirse. Pensó y pensó.
Perdido, pérdida sin posibilidad de volver por años.
Pérdida por lo desconocido. Dejando un vacío en su esposo e hijo…
Vacío.

La vista de la albina se nubló gradualmente, oscureciendo todo en el proceso, difuminando el sonido y haciendo irreconocible.
Los árboles eran más altos de lo normal. Una oscuridad palpable se asomaba por cada rincón que los troncos gruesos permitían percibir.
La vasta oscuridad hizo pesada la respiración de una albina pérdida, desanimada y abandonada.
No había prendas visibles, no había nada que cubriera su débil existencia ante el poder del bosque y aquello que emanaba del cielo infinito.
Mirando instintivamente al cielo, la inmensa forma circular de oscuridad y negrura absoluta heló la sangre de la joven, obligándola, en un atisbo de instinto de supervivencia, a correr donde aquello no podría encontrarla.
Los troncos se movían lentamente, se estiraron y doblaron con cada metro que la chica avanzaba perdida en un intento de salir de donde sea que estaba. La solemne e intimidante forma kilométrica del cielo permanecía inerte y vigilante ante el pánico de la aparentemente fría y estoica albina.
Figuras amorfas revoloteaban entre los curvados y retorcidos troncos, agitando hojas que no respondían a la gravedad ni la lógica, mientras siluetas humanoides rodeaban su carrera.
Luces arrasaban entre los árboles, ojos observaban juzgadores su desnudo cuerpo pálido y enfermo.
Finalmente, cansada, confundida y perdida, se recostó en posición fetal, cerrando los ojos con fuerza y respirando con dificultad.
Insultos, frases dolientes, risas y miradas la rodeaban.
██Sarah… Mi pequeña científica… —Dijo una voz femenina distante. La albina se atrevió a abrir los ojos.
La figura de una mujer puso su piel de gallina.
██Iré a comprar unas cosas. No tardaré. —Finalizó la silueta, dando media vuelta y caminando serena hacia el denso cuerpo de árboles oscuros.

Cuando desapareció, un resplandor rojo se instaló en el ambiente, proveniente de un cristal flotante que iba de un lado al otro.
██Pharagon… Pharagon… Pharagon… Despierta ¡Despierta, pedazo de mierda inútil!

Repentinamente, el timbre de fin de clases rebotó con violencia en sus oídos, cerebro y todo el interior, haciendo que el corazón rebote con violencia.
██Dios mios Sarah, te dormiste toda la clase al parecer ¿Dormiste algo ayer? —Afirmó Sammy con preocupación.
Sarah tomó aire y tosió. En eso miró al chico con enojo y le apuntó con fiereza un dedo a su pecho.
██¿Acaso me llamaste pedazo de mierda inútil? ¿Qué mierda te pasa? —Gritó la chica indignada.
Samuel, asustado, retrocedió y la miró confundido.
██¿Qué? Debió ser un sueño. —Aclaró el chico de lentes, acomodandolos y volviendo a acercarse una vez vio a Sarah más calmada.
██Un sueño… No importa. Hoy vamos a la casa de Juniper a investigar sobre las desapariciones en Dalton.
██¿Así que te enteraste de ello?
██Hace una semana vengo revisando esas cosas. Esos extraterrestres van a pagar. —Dijo dijo levantándose y guardando sus cosas.
██¿Cómo llegaste a la conclusión de extraterrestres? —Cuestionó Samuel, sin más opción que seguirla.

Charlie estaba en la puerta con Juniper, esperándolos.
El chico de prominente cabello negro y carente de ojos, ya que los tapa el cabello, saludó a Samuel con un apretón de manos y a Sarah con un gesto. La albina no le respondió. Se le notaba dormida.
Tras unos segundos, Sarah comenzó a hablar en su tono de “planificación” que usualmente entona al tener una idea para cazar o investigar algo sobrenatural.
██Muy bien, supongo que saben de las extrañas desapariciones estas semanas. Bien, tengo la teoría de que son extraterrestres. Luces en el cielo, resplandores en la noche y ningún rastro. Ahora bien… —Continuó Sarah caminando junto a los otros tres, mirando a todos lados como de costumbre. —Hoy vamos a ir a la casa de la nueva, Wayward. Dice que tiene información de los eventos que pueden sernos útil. Quizás esta chica haga valer su nombre aquí. —Finaliza caminando más rápido hacia el autobús. Sin embargo, alguien pone un pie delante de ella y eso casi la hace caer.
Volteando molesta, intenta saber quién fue el chistoso que hizo eso, dándose cuenta que era un chico que estaba agrupado con la dichosa Penélope.
██Ugh ¿Otra vez tu grupo de mandriles? ¿Ahora qué quieren? —Protestó la albina.

Varios del grupo rieron, recordando su actitud con la chica de piel oscura, que seguía mirándola fijamente.
██¿Dejaste de pensar como una blanca retrasada? —Vociferó Penélope, cruzada de brazos.
Samuel, Juniper y Charlie pensaban en intervenir sabiendo cómo era la actitud de su amiga con quienes la molestaban.
██Blanca retrasada… si. Si, seguro soy eso. Pero minimo tengo más civilización que tú sin necesidad de golpearte. Negra de la selva.

Sin previo aviso, un chico le tira una piedra a alguna parte del cuerpo. Era diminuta y no hizo nada más que molestar y distraer a la albina, pero el golpe en la nuca la hizo caer con fuerza.
Se dio vuelta y ya estaba rodeada por una buena cantidad de espectadores adolescentes interesados en ver cómo golpeaban a la racista de la escuela.
Los chicos amigos de la albina quisieron llegar a ella, pero la barrera no dejaba ingresar al campo, donde Penélope ya tomó su lugar e impulsó un linchamiento con su grupo de compañeros donde, nuevamente, estaban amedrentando a la pálida chica.
En un movimiento rápido, logra levantarse y empujar a uno de los compinches de Penélope lejos de ella, así dandole una patada en la entrepierna a otro y un codazo a su amiga restante en el momento.
Ya con el labio dañado, anteriores heridas abiertas y una mirada sedienta de sangre, enunció con su voz susurrante una pelea mínimamente más justa.
Uno contra uno.
Penélope asintió con la cabeza, sonándose los nudillos y caminando amenazante ante la flacucha de blanco.

No obstante, una gran mano oscura, fuerte, gruesa y vigorosa detuvo a ambas chicas de un enfrentamiento directo.
Solo una de ella se paralizó de horror.
Sarah reconoció la mano, su tacto, su textura, su todo.
██¡Basta, chicas! Así no se arreglan las cosas. Van a tener que disculparse, la señorita Pharagon por sus palabras ofensivas y Penélope por su violento actuar.
Penélope lo miró reacia al pensar en siguiera dirigirle la palabra que no se destinara a un insulto.
Pero Sarah, mostraba una expresión incómoda y gélida. Lentamente, quitaba la mano del hombre que se ubicaba en su hombro.
El público se disipó con rapidez y Sarah, cortante, solo enunció un seco: “perdón” que Penélope aceptó a duras penas.
Aún así, la anterior mencionada hizo lo mismo.
Al poco tiempo, Penélope abandonó el sector con un indignante fracaso en partirle la boca a la albina.
██Hace mucho no nos vemos, Sarah ¿Cómo estás? Estás muy bonita estando más crecida.
La albina no respondió. Ni siquiera le otorgaba el mínimo contacto visual.

El trío de únicos amigos de Sarah observaba a la distancia, indecisos de hacer algo. Aunque Juniper comentó un poco.
██Wow, parece que se conocen.
██Primera vez que veo que alguien le dice un cumplido… aunque…
██Está incómoda, asustada y paralizada. Ni siquiera lo mira. —Interrumpe Charlie a Samuel, observando la actitud inerte de la albina y como se iba alejando de a poco.

Al no recibir respuesta, el hombre acarició suavemente la cabeza de Sarah y se retiró.
Su corazón latía muy rápido y fuerte, su expresión mostraba un ligero miedo. Algo casi imposible en ella.
Pero ahí estaba, aún procesando todo.
Samuel fue el primero en llegar a ella y sacarla de su trance.
██¿Sarah, estás bien? Santo cielo, nunca te vi así de aterrada ¿Me puedes explicar qué pasó? —Preguntó Samuel preocupado, observando como pasaba su mano sobre su hombro, como si intentara quitarse una mancha.
██No… no. Vámonos ya. No quiero estar aquí. —Contestó a secas, subiendo el autobús.
Samuel, viéndola subirse sin esperarlos como es de costumbre, sintió un nudo en el estómago.
██¿Pasó algo con el profesor Murray? —Preguntó Juniper, confundida por el actuar de la chica de blanco.
██Honestamente no tengo idea. Pero seguro es algo malo. No quiero hacer suposiciones locas ni nada. Pero no podemos dejarla así. —Contestó Charlie caminando hacia el mismo autobús.
Sarah estaba en el fondo del vehículo donde los asientos estaban vacíos.
Los chicos decidieron sentarse en los asientos posteriores, dándole espacio a la albina.

Sarah estaba tomando aire, anotando muy rápido en su libreta y cerrando los ojos.
Cuando se detuvo, soltó un suspiro y miró a los tres delante suyo.
██Espero que no haya problema en ir a tu casa, Juniper. —Entonó dirigiéndose a Juniper, quien asintió con la cabeza y pulgares arriba.

Una vez el vehículo se detuvo, el cuarteto se dirigió hacia la casa de Juniper, un poco más adelante del barrio donde vivían Sarah y los demás. Bajaron del auto rápidamente, y Juniper, con un entusiasmo que parecía rebotar en cada palabra, abrió la puerta.
La casa estaba vacía; sus padres estaban en el trabajo, aunque no tardarían en regresar. Wayward les ofreció un rápido recorrido por el lugar antes de llevarlos a la cocina, donde comenzó a prepararles algo de tomar.

██¿Té o café? ¡Tengo de las dos! A mí me gustan ambas, pero el café… bueno, el café me hace sentir como si tuviera un montón de pequeñas chispas dentro de mí, lo que a veces es genial, pero otras veces es demasiado, ¿sabes? —Explicó la chica con entusiasmo. Sarah permanecía caminando con suma atención a su entorno, intentando no recibir las palabras de la ruidosa Juniper. Investigaba huellas, marcas y algún sonido extraño. Pero nada sucedía.
██Aunque hay días en los que solo quiero té, porque es más suave y no me hace pensar en tantas cosas a la vez… — Continuo Wayward, poniendo a calentar agua y sacando unos sobres de té y granos de café. Del otro lado, Sarah vislumbro la habitación de la ruidosa Juniper. La pared estaba repleta de pizarras con escritos, ilustraciones y notas sueltas de eventos, objetos y cálculos extraños. Entre ellos, una nota que llamó alarmantemente la atención de la albina:

Reciente y misteriosa desaparición en Dalton


Melissa Christine Manson, madre de una hija de 8 y esposa de un reconocido científico local. La hora de la desaparición fue 12:24 PM al ir a comprar comida para la casa.

Sarah miró a cada esquina con cautela y, lentamente, guardó el papel en su bolsillo.
Volvió a recordar que Juniper existía, y se dirigió con rapidez a la sala de estar donde los demás permanecían.
██…Pero hoy, por ejemplo, creo que estoy en un punto medio, así que podría tomar cualquiera de las dos. ¿Ustedes qué prefieren? —Finalizó Juniper de una vez, presentando ambas tazas.
Charlie pensó un poco y eligió la taza de té. No obstante, Samuel seleccionó con seguridad el café.
Juniper le dio jubilosa las respectivas tazas y volvió a la cocina.

Sarah hizo acto de presencia yendo a la cocina, dirigiéndose a Juniper con rapidez.
██¡Ah, ahí estás Sarah! Creí que fuiste al baño ¿Qué quieres, té o…
██Ahora no. Wayward. —Interrumpio la albina abruptamente. —Necesito que me expliques algo ahora ¿Qué hace esto en tu pared de loca conspiranoica? —Interrogó amenazante mostrando el fragmento del diario a la enrulada chica de lentes.
Juniper estaba impactada, intentando recobrar memoria de por qué tenía ese fragmento tan pesado para Sarah.
██Oh… Es tu mamá… ¡Oh, ya! Estaba investigando sobre una serie de asesinos seriales y desapariciones misteriosas de 2007. Pero justo ese caso fue aislado y no tuvo relación con el tema. Pero lo dejé por lo inexplicable que es.
██¿No tienes más de este caso? Lo necesito. —Exigía la albina. Pero Juniper negó con los brazos antes de hablar.
██Lo siento, pero es lo que queda, el resto mi papá lo uso como leña.
Sarah refunfuñó y miró la luz de la cocina con expresión pensativa.
Suspiró y se resignó.
██Hay que moverse. Estos extraterrestres se llevarán más personas si no hacemos algo.
██¿Pero vas a querer té o café?

Tras unos minutos, Juniper les presentó lo que ella llamaba: “El muro del misterio”. Aquella pizarra llena de recortes, dibujos, textos y más que hablaban de varios temas desordenados y extraños.
Juniper presentó un álbum de fotos e ilustraciones de ovnis así como fotos de luces en la noche donde no deberían haber.
██Muy bien, acá tengo muchas fotos y cosas sobre ovnis y extraterrestres en general ¡Es increíble que la gente aún no acepte la existencia de estos increíbles fenómenos! —Exclama revisando varias fotos.
Sarah inspeccionó las imágenes donde se ven luces en la noche, detrás de cada una había notas escritas a mano o recortes de diario. Ninguna parecía convincente o eran de utilidad, sin embargo, una imagen de un platillo volador plateado en pleno día llamó su atención.
No solo por la imágen en sí, sinó, porque detrás de ella, estaba el rastro de una cinta que pegó algo en su tiempo. Un recorte, algo que explicaba el contexto de la imagen.
Mientras los demás revisaban las demás fotos, Sarah sacó el recorte sobre la desaparición de Melissa y la pegó en el reverso de la foto.
Encajaba y sobraba espacio.
Observó la foto por varios segundos, analizando, pensando, reflexionando.

Una pequeña sonrisa se dibujó en ella.
Se guardó la foto en su saco y revisó otras fotos.
Así pasaron varias horas, revisando fotos, textos, videos y testimonios locales en la web, pero en Sarah solo había una única imágen en su mente.

Ya estaba poniéndose el sol, la puerta hacia el exterior se abrió por Juniper dejando salir a los tres chicos.
██Bueno ¿Conclusiones? —Pregunta Wayward curiosa.
Los tres chicos se miraron pensativos. Sarah no estaba del todo atenta, pero igual respondió.
██Juniper, son extraterrestres, luces en el cielo, ruidos raros, secuestros. Teniendo en cuenta lo que vivimos en este lugar ¿Por qué no serían extraterrestres? Vámonos a nuestras casas y si ven algo raro, llamen y vamos a cazarlo. —Afirmó Sarah de una vez.

Viendo la distancia desde la casa de Juniper y los chicos, Charlie replanteo el camino.
██Vamos a tener que llamar a mi papá para que nos venga a buscar. No me di cuenta que estaba tan lejos.
██Agh. ¿Por qué fui tan idiota para no darme cuenta de eso? —Se quejó la albina.

En lo que los chicos esperaban a que el papá de Charlie apareciera, Juniper estaba ordenando su habitación, acomodando fotos, apuntando anotaciones y dibujando líneas en aquella pizarra.
No obstante, un movimiento la detiene.
Venía del lavadero, siguiendo hasta el baño.
Juniper se asomó por el marco de la puerta, intentando espiar aquello que entró en la casa. Sin embargo, no había nada.
Saliendo de su escondite, encendió la luz y todo estaba igual.
██Qué raro, los sonidos se detuvieron abruptamente… — Se dijo a sí misma mirando a los costados.
En eso, ve algo asomarse por una esquina, palidece al ver las facciones deformes de aquello que la acecha.
Ojos enormes, cabello corto semejante al humano, carencia de boca y extraños dedos grises se apreciaban allí de eso que la observaba en silencio, manteniéndose inerte.
Sin embargo, el susto y pavor de Juniper fue tal, que retrocedió rápidamente y tropezó, cayendo en un desmayo incierto.

El joven Vraanxia, acostado en su cama acolchonada, revisaba su gran libro, buscando información sobre vehículos raros.
Sin éxito y recordando que su tomo no es para búsquedas de ese estilo, dejó caer su cabeza con desgano. Hasta que una hoja tocó su cabeza. Al levantar la cabeza, vio la magnífica ilustración de aquella extraña pirámide de cristal que poseía Sarah.
Recordó su existencia y como no sentía ninguna confianza en Shikavu.
Leyendo, encontró explicaciones esclarecedoras que, aunque brindaban información curiosa, ninguna daba indicios claros de las intenciones de la existencia de la pirámide y Shikavu.

La pirámide de los primordiales” se titulaba el texto.
Había oído, de parte de la gente de S'len, que la pirámide llevaba ahí siglos hasta que una nave la tomara y desapareciera junto a ella. Nadie quería acercarse a ello ya que los más ancianos del poblado decían que estaba maldito por los Exteriores primordiales.
Leyó Charlie con atención. No podía entender del todo el contexto, ni siquiera sabía del todo si estaban o no en la tierra o en qué época se situaba todo lo contado. Igualmente, la autora de los tomos era algo casi desconocido para Charlie. Aunque su familia era más culta en la leyenda que rodeaba las tierras de origen Vraanxia, no solían enseñarle sobre quien escribió los Manuscritos Camuraticos, específicamente el tomo 3, que Charlie tenía en sus manos.
Pero era evidentemente relevante y por ello se dedicaría a leerlo.

Tras la retirada de la pirámide, más tarde supe cierto porcentaje del trasfondo de semejante estructura tan pulida y perfecta.
Según se dice, hace incontables miles de miles de millones de años, cuando la estrella de mi tierra madre no había nacido ni estaba pronto de hacerlo, una figura se levantó con poder y desorden.
Obligando a las fuerzas exteriores a operar contra ella para evitar la destrucción del equilibrio.
No estoy segura si los textos de los Ghoorgones sea preciso. Es la única traducción de las tablas de la antigua Ertidia. Pero se ve que era un tema… Un tanto fuerte.

Todo este texto era algo increíble de leer para Charlie, pero podía sentir que algo malo significaba esa escueta explicación a los orígenes de la pirámide.

Cuenta la leyenda Ertideana de ‘Dos luces’ que antes del tiempo y el espacio, el motor del todo palpitaba su pilar de materia como toda la eternidad que lo hizo, hasta que vomitó dos esferas de luz y de estas…
De repente, es interrumpido. La cena estaba lista.
En la mesa, la familia Vraanxia comía un pollo el cual sacrificaron en nombre de su deidad como favor. Según la religión Aramakia, la cual profesa Charlie, el alma del animal sacrificado iría al núcleo de Ar’Amak Yu como ofrenda pasiva.
Todos comían con tranquilidad y mientras estos hablaban de sus vivencias mundanas en el día a día más allá de las rutinas religiosas, Charlie permanecía pensando en los escritos que leyó del libro y la información de la pirámide.
Según sus pensamientos, seguro esta venía a ser una especie de prisión espiritual para aquello que encerraron. Aquello siendo la misma Shikavu que Sarah liberó. Pero…
¿Qué es Shikavu? No tenía cómo saber si no leía la leyenda Ertideana de las dos luces. Y eso haría tras comer.

Sin embargo, las palabras agudas de su hermano interrumpieron su labor cerebral enigmática.
██Y Charlie ¿Alguna novedad con alguna novia? Yo conseguí una, y es hermosa con buen cuerpo y todo. —Afirmó su hermano Theodoric orgulloso de su logro. Pero Charlie no le prestaba mucha atención. Aunque llegó a responderle, solo para que no se quede hablando solo.
██¿A sí? Supongo que a ella le gustará que su pareja sea parte de una antigua religión pagana.
██No tiene por qué saberlo. No es importante. —Contestó el chico.
Edmund miró a ambos y dio una bocanada del pedazo de pollo que tenía en su tenedor.
██Igual, es importante la honestidad y respeto. Las mentiras se pagan caro con Ar'amak Yu. A ella no le gustan los deshonestos. —Agregó Edmund sirviéndose más ensalada.
██Oye, papá ¿Sabes algo de un objeto llamado “La pirámide de los exteriores”? —Pregunto hacia su padre.
No obstante, este negó.
Suspirando resignado, no le quedaba más que leer esa leyenda.

Pero, algo se escuchó en la habitación de Charlie.
El resto de la familia no parecía notarlo, pero era una vibración que no dejaba de penetrar el cerebro. Hasta que decidió levantarse e ir a investigar los sonidos.
Bajo la excusa de ir a buscar algo rápido, Charlie se dirigió a la puerta de su habitación con cautela, llevando consigo unas tijeras de su bolsillo.
Al entornar la puerta lentamente, vio algo que lo dejó sin aliento.

En la habitación, algo estaba hurgando sus cosas con notable curiosidad.
Su forma era humanoide, delgada y alta con piel semejante a la humana. Sus brazos eran mecánicos, separados del torso en sí. La cabeza, grande y ancha, cargaba una cabellera verde y larga junto a un par de grandes ojos de dimensiones imposibles e inquietantes.
Sus pies estaban conformados por pezuñas y algunos apéndices que la ayudaban a estabilizarse.
Vestida con un traje blanquecino de hombreras grises y franjas brillantes, se extendía por detrás una extensión de tela resistente que reflejaba el entorno tenue, como si fuese un saco de metal maleable.
En su totalidad, aquella criatura se asemejaba a un personaje femenino de animé, pero tremendamente inquietante.
La criatura no lo vio aún, pero Charlie no se quedó a mirar, sino que agarró las tijeras de su bolsillo y abrió la puerta con lentitud levantando la tijera. Pero, sorpresivamente, la criatura se da vuelta y toma a Charlie del cuello, tirándolo a la cama. Cierra la puerta y el chico se lanza hacia ella, logrando derribarla.
La entidad somete rápidamente los brazos del joven, levantando y apoyando con fuerza contra la pared a Vraanxia.
Recibe una patada del humano en el vientre, haciendo que lo suelte instantáneamente.
Cansada, la criatura le da un fuerte puñetazo a Charlie, cayendo desmayado.

Samuel caminaba hacia la casa de Sarah, con la idea de acompañarla en los eventos pasados del día.
Se sentía realmente mal por todo lo que le pasaba cada día.
Desde que ella misma le contaba como no lograba contactar con nadie más que Charlie y él mismo, como era vista como el bicho raro de la escuela y tratada de lejos en muchos ámbitos comunes.
Pero le carcomía y le preocupaba mucho lo que implicaba su situación con el Profesor Murray.
Le mandó varios mensajes a Charlie, pero todos parecían nunca llegar. Lo mismo con Juniper, quien ni los leía.
Esperanzado con que Sarah se abriera más, llegó a la puerta de la casa, solo para escuchar una especie de conversación del otro lado.
██¡Señorita, lleva un buen tiempo sin pedirme deseos! Por favor, soy un espíritu mágico que conseguiste para hacerte la vida fácil ¿Qué estás esperando para eso? ¡Pídeme cosas! —Protestó Shikavu flotando alrededor de Sarah, que estaba comiendo arroz con una hamburguesa.
Pero esta la ignoraba.
██Sarah Christine Pharagon, estas haciendo enojar a esta criatura mística del deseo ¿¡Por qué no deseas saber mágicamente quién o qué desapareció a tu maldita madre, para no tener que hacer toda esta maroma mental y juego de Scooby-doo!?
██¡No soy débil, pedir deseos de algo que yo estuve esforzándome años por descubrir es una pérdida enorme de propósito! ¡Vivo para esto, de otro modo, no encuentro un propósito a mi monótona vida! —Grito harta de las palabras de la muñeca.
Shikavu no dijo nada más. Pero no estaba contenta, tampoco triste.
██Sabes. Creo que una chica dolida como tú podría calmarse un poco con comida. —Sugirió Shikavu, acariciando su cabeza. Pero Sarah le quitó la mano del camino. —Seré honesta. Las ofrendas varían por el nivel de poder que tenga el deseo que pidas. Tú solo, pide alguna cosa que quieras, por mas estúpido que suene. —Finalizó ella.

Sarah observó la mesa vacía donde solo había una jarra de jugo, un vaso, su plato de comida y cubiertos.
██Shikavu, deseo que… no… deseo el peluche de un cordero. Un cordero pequeño, blanco y esponjoso. Limpio, puro e inocente.
██Bueno. Interesante pedido, esperaba algo mejor viniendo de ti. Pero bueno, tú solo dame… eh, dame un grano de arroz. —Pidió ella, agarrando un granito con dos dedos.
Sarah asintió con la cabeza y la muñeca procedió a comerse el grano.
En cuestión de segundos, un peluche de un cordero con moño rosado, de unos 30 centímetros y de figura regordeta recubierta con terciopelo blanco inmaculado se hizo presente en la mesa, delante de Sarah.

Samuel escuchó con desdén los previos gritos de Sarah, formando un nudo en su estómago por el pesar que le transmitió las palabras de aquella blanca chica.
Sin intenciones de molestarla, dio media vuelta y se dirigió afuera. Pero tropezó y se dio la cabeza con la puerta, dando un fuerte golpe.
Sarah se levantó asustada con el peluche en sus manos.
Dejándolo en la silla, desenfundó el revólver y abrió la puerta.
Samuel quedó tieso intentando escapar. Pero el revólver dirigido a él lo aterrorizó.
No obstante, pronto lo bajó.
██Sammy ¿Estabas espiándome, pedazo de mierda nerviosa?
██¡No, no. Quería devolverte algo que se te cayó en la calle! P-perdón si te molesté en la cena. —Intentó disculparse.
██Bueno… Si quieres. Puedes quedarte a escuchar como me quejo de la vida, no es muy impor…
De repente, una intensa luz ilumina el suelo y agita todo el suelo.
Sarah y Samuel miran con sorpresa hacia arriba, vislumbrando una esfera de brillo intenso y profundo que los eleva en velocidad creciente.
██Puta madre… —Dijo Sarah malhumorada.
Así, hasta ser succionados completamente y desaparecer.

El gran platillo volador despegó su camuflaje y mostró su forma llena de luces extrañas, su estructura girando sobre su propio eje y generando un sonido estridente, agudo y largo como un aullido mientras ganaba altura y se retiraba hacia el cielo.
De alguna forma, nadie vio ni escuchó nada. No había rastro de nada.


La peliblanca despertó mareada, viscosa y confundida. Con sus irritados ojos analizó sus alrededores ajenos a lo humano. Estaba en una cápsula abierta con una masa viscosa y fresca donde se acostaba.
Lentamente levantándose, vio su entorno con más claridad.
Paredes extrañas la rodeaban y revestían todo el salón. Estructuras uniformes con algunos hoyos y resplandores azulados que iban y venían acompañaban sonidos distantes de electrónica ajena a lo conocido.

Se sentó y tocó su espalda húmeda y pegajosa. Intentando entender y operar su cerebro, realizó en el hueco en el techo que aparentaba un pasillo vertical.
Luces celestinas adoraban las curvas paredes del camino tubular que ella no veía cómo subir. Sacudió su ropa y se puso bajo la boca del hoyo donde progresivamente iba subiendo por el mero viento.
Flotando por el tubo, las paredes marcaban letras y símbolos desconocidos. Sarah buscó en sus bolsillos rápidamente, agarrando su teléfono y sacando unas fotos.
██Increible que estos idiotas me dejaran el teléfono… —Se dijo en susurros mientras subía.
Al llegar arriba, se movió suavemente hasta dejar de flotar y tocar nuevo suelo.
Huecos y marcos vacíos formaban los caminos en las numerosas salas de uso incomprensible. Varias pantallas marcaban una insignia roja y textos con más de esas letras alienígenas.
Caminó lentamente observando todo, grabando y tomando fotos silenciosas.
La vibración de todo el ambiente le molestaba y no podía hacer nada contra ello.
Se mantuvo tensa cuando no había nadie, y se puso peor cuando escuchó los pasos acercarse.
Se ocultó tras una pared, viendo el otro lado cada vez que se asomaba.
Rezando con que los habitantes de la nave no se dirigieran a su dirección, se asomó y vio a los ocupantes.

Altos, cabezones, con una tonalidad de piel semejante a la humana y con patas largas. Sus brazos eran mecánicos con una articulación en los hombros artificiales que les permitían separar o juntar más los brazos.
Tres dedos largos tocaban una pantalla y varios paneles más aparecían.
La operadora tenía cabello verde recogido con una cola de caballo y objetos flotantes en forma de prisma alrededor que se adornaban con una pequeña esfera verde brillante en cada una.

El panel mostró varios signos y símbolos, y tras ello, la puerta corrediza a su lado se abrió.
La criatura entró y cerró la puerta, dejando vía libre a la albina de seguir su escape.
Evidentemente, Samuel estaba en el mismo vehículo y debía ser rescatado, así que Sarah comenzó a recorrer donde veía posible encontrarlo.
Encontró un pasillo con lo que parecían puertas, donde algunas se escuchaba movimiento y maquinaria, mientras en otras, acompañadas de quejas, unos cortos y extraños sonidos que recordaban a patos, pero su sonido reproducido al inverso.
Se asomó por la ventanilla de una de ellas, nada.
Se asomó por la ventanilla de otra, un perro diseccionado.
Observó otra puerta, un grupo de esas criaturas quitándole los órganos a un anciano.
Y así siguió hasta la décima puerta, donde vio a quien le recordaba a Charlie.
Genuinamente confundida, molesta y preocupada, se encargó de ver cómo abrir su camino.

Sin embargo, al voltearse, se sorprendió por una de las criaturas, recibiendo un golpe tal que la desmayó.
Volvió a despertar, esta vez rodeada de esos seres de grandes e inquietantes ojos sin signos de órgano bucal en el rostro.
De repente, uno de ellos le quita los zapatos, otro el saco, luego proceden con las medias y pantalones, rompiendolos en el proceso. Entre forcejeos e intentos de escapar, quitan con fiereza y rapidez su remera ya destruida, objetos guardados tirados a un hueco y finalmente la ropa interior quitada a tirones.
En shock, cerró sus ojos del terror y estrés. Rodeada de aquellos seres de mundos distantes, escuchó maquinaria moverse mientras más de esos sonidos raros venían de las verticales bocas en el tórax de cada alienígena.
Un golpe sacudió sus oídos, la máquina se acercaba, abrió sus ojos y vio con terror como un brazo de metal que emergió del techo formó una aguja aterradora que apuntaba hacia ella.
Lentamente, el brazo se acercaba a su rostro.
Sus extremidades y cabeza estaban siendo sujetadas por mecanismos y estructuras inamovibles que impedían el movimiento.
Agitaba su rostro en horror y pavor que creía acompañada de la desesperación por su inminente destino.
Los centímetros se reducían cada segundo ante el horror mecánico y los ojos gigantes de los intrusos planetarios.
El fin de Sarah era algo que aparentaba ser ineludible en un doloroso sentido.

Hasta que, en un impacto sorpresivo, un golpe fuerte en todo el vehículo descolocó la máquina y la dirigió a un costado clavando la aguja monstruosa a un lado de Sarah.
Las luces titilaban por fallas repentinas mientras varios individuos del grupo que rodeaban a la albina se retiraron con armas hacia los pasillos.
Disparos e impactos se escuchaban a distancia.
Debido a un corte de energía de solo segundos, las máquinas que restringieron el movimiento de Sarah se abrieron y liberaron, dejando que la albina se tirara sobre una de los ocupantes y le insertara una filosa herramienta en el cráneo.
Con la secuestradora muerta, notó el arma saliendo de la cintura del alien. La agarró e intentando adivinar su funcionamiento, apretó lo que parecía el gatillo y se la boca del arma salió una rafaga de energía que dejó una marca negra en la pared.
Apenas entendiendo eso pero comprendiendo su mortalidad, se dirigió a los pasillos de puertas para buscar a Charlie.
Esquivando disparos de empleados en la nave y respondiendo con otros disparos de energía, llegó a la susodicha puerta, pateando para abrirla. Pero era inútil.
Dos soldados inhumanos la acorralaron. Sarah intentó disparar pero el aparato no respondía, si bien la albina no iba a caer tan fácil, veía difícil salir de su letal situación.

Sin embargo, como una cadena seguida de golpes de suerte, la cabeza de uno de los aparentes ejecutores explota tras el impacto de un proyectil.
Un fuerte “Yalk!” suena de la boca torácica del alien previo a recibir el mismo proyectil que destruye su cabeza en pedazos.
Sarah volteó sorprendida y vio a otro de esos seres altos. Una hembra con cabello amarronado y corto que llevaba un traje negro y verde. Cargando su arma con una esfera que descarta y reemplaza en un amplio hueco, se dirigió a la humana albina y la apartó del camino.
Sarah vio como de unos disparos, la puerta cedía y era destruida, la alienígena desconectó a Charlie de su letargo y Sarah se apresuró a tomarlo para despertarlo. Mientras, la aparente aliada realizaba el mismo proceso con otras puertas.
██¿¡Ah, dónde estoy!? —Vociferó Charlie desconcertado.
██En una jodida nave extraterrestre bajo ataque de otros extraterrestres de la misma especie. —Contestó ella levantando al chico. Tan confundida como él.
██¿¡Eh, y por qué estás desnuda!?
██¡Ay por Dios eso no importa, debemos buscar a Samuel y salir de aquí inmediatamente!
██¿Cómo?
██¡No tengo idea, solo vámonos! —Exclamó agarrando a Charlie del brazo y haciéndolo correr.
Entre ellos, comenzaron a aparecer otras unidades de esos seres que disparaban a los habitantes originales de la nave.
Estas mismas unidades comenzaron a rescatar a varios humanos, siendo uno de estos Juniper quien le faltaba el saco amarronado que amaba llevar.

Algo mareada, vio a la albina y Charlie, por lo cual corrió hacia ellos, pero uno de los alien apuntó hacia ella, a punto de eliminarla.
Si no hubiese sido por el accionar de quien disparó el arma a su pecho que hizo explotar al atacante, Juniper hubiese volado en pedazos.
Wayward volteó y vio a un Samuel en calzones portando un objeto semejante a un rifle de esas criaturas.
██¿¡Tu también Juni!? —Exclamó Charlie corriendo a abrazarla.
██No sé qué demonios está pasando, pero creo que Sarah ya tiene la respuesta de quienes estuvieron secuestrando gente. —Acotó Samuel respirando con cansancio.

Otro fuerte golpe azotó la nave, esta vez haciendo notar su aumento drástico y peligroso de velocidad junto a una inclinación notoria.
██Nadie entiende qué sucede con estos tipos, pero es una buena oportunidad para escapar ¡Ahora intenten no matarse! —Advirtió Sarah comenzando a moverse y disparar a quienes intentaban matarla.

Afuera, en un rancho, un granjero tomaba un café nocturno en su patio, cerca de las cosechas mientras miraba el teléfono. Pero un destello en el cielo y un sonido caótico le hicieron levantar la vista, siendo testigo de cómo un gran platillo volador pasó por encima suyo golpeando y partiendo el molino en su camino de destrucción que seguía al bosque, donde hizo lo mismo con los árboles.
██Creo que no era azúcar lo que le puse al café… —Dijo el hombre mirando su taza.

De vuelta en la nave, el cuarteto se dirigió a lo que parecía el lugar donde el rayo atractor de la base circular se generaba.
Solo debían abrir el círculo que daba al exterior, y claro, no morir en la caída.
Sin embargo, los planes de escape meticulosos no valieron nada, ya que la nave impactó en un lago.

Todo se apagó en ese mismo segundo cuando el agua entró.
Pero tal como todo se apagó, también se volvió a encender.
Sarah vomitó agua luego de despertar en la orilla del lago en la carretera Underwood Rd NE. Miró a los lados y vio a los demás apenas despertando.
██Ugh… Este no fue el plan… Pero estamos vivos al menos. —Se dijo mirando el cielo y como una circular forma se iba desapareciendo.
Ya él sol se levantaba y los cuatro chicos caminaron hasta la casa de Charlie, quien, antes de irse, le entregó una manta a Sarah para cubrirse, mientras le prestaba su saco de cuero a Samuel por la misma razón. Luego pararon en la de Samuel, quien, si sus padres estaban despiertos, debería tener una buena excusa para explicar qué pasó anoche y como terminó en calzones.
Finalmente, llegaron a la casa de Sarah, donde la albina miró a Juniper y esta le sonrió.
██Siento lo de tu saco… Se veía bonito. —Expresó Sarah con su tono melancólico. Pero Juniper no aceptó.
██No no no Sarah, por dios mírate, perdiste todo. Yo debería disculparme por no haberte dado nada. Pero ya estás en tu hogar y debes descansar. No creo que podamos ir a la escuela hoy. —Respondió con una pequeña risa. Decidió darle un cálido abrazo como despedida.
Un abrazo que Sarah nunca sintió tan bien.

Cuando Sarah ya estaba en casa, se quitó la manta y fue a su habitación.
En eso, su teléfono, cuchillo y revólver estaban en la cama junto a la ropa.
Al parecer la mendiga muñeca le hizo un pequeño favor.
Adelante había una nota que decía:

“Espero tu próximo deseo, dama de blanco ♡”
-S.S-

De una vez en el día y sin siquiera molestarse en acomodarse, se tiró a la cama y durmió.

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